El profesor Prokar Dasgupta, quirurgo presso La clínica de Londres de Harley Streetrealizó una prostatectomía a Paul Buxton, un paciente de 62 años ingresado en el Hospital St Bernard's de Gibraltar, comprobando remotamente un sistema robótico a más de 2400 kilómetros de distancia. La cirugía marca una primera vez en el Reino Unido en telecirugía robótica transcontinental.
Cómo funciona el sistema
El procedimiento se realizó gracias al sistema quirúrgico robótico Toumai, que permitió maniobrar a Dasgupta. cuatro brazos robóticos y una cámara 3D de alta definición directamente desde una consola en el centro de Londres. La latencia registrada entre los movimientos del cirujano y la respuesta del robot fue de sólo 60 milisegundos, un margen lo suficientemente pequeño como para que la operación fuera perceptible casi en tiempo real.
Sin embargo, como medida de seguridad, un equipo local en Gibraltar estuvo presente en el quirófano, preparado para intervenir en caso de interrupción de la conexión. La cirugía concluyó sin complicaciones. Buxton, que vive en Gibraltar desde hace cuarenta años, pudo operarse sin tener que realizar un largo viaje a Londres o Madrid. Según los informes, el paciente declaró sentirse «en plena forma» apenas unos días después de la operación.
La Telecirugía ya está aquí
Este éxito británico es una confirmación más de cómo el mundo de la medicina se acerca cada vez más a la telecirugía. Progresivamente nos alejamos del campo de la experimentación para llegar a la aplicación clínica a gran escala.
El primer ejemplo histórico se remonta al año 2001 con el llamado «Operación Lindbergh», cuando cirujanos de Nueva York extirparon la vesícula biliar de un paciente en Estrasburgo. Más recientemente, en 2024, un procedimiento transcontinental vinculó Roma y Pekínmientras que en África también se han realizado operaciones remotas de próstata con el mismo sistema Toumai. Si la tecnología demuestra ser lo suficientemente confiable a gran escala, podría permitir a los especialistas operar a pacientes en áreas remotas sin requerir largos traslados o esperas. Sin embargo, siguen abiertas importantes cuestiones relacionadas con las infraestructuras de red, los protocolos de seguridad, la regulación y los costes, que por ahora impiden la propagación sistemática de este tipo de intervenciones.