La misión Lunar Trailblazer de la NASA Terminó sin llegar a la órbita lunar. La agencia confirmó que el pequeño satélite, Lanzado el 26 de febrero a las 19:16 en la costa este a bordo de un Falcon 9 como parte de la misión IM-2 de máquinas intuitivas, dejó de comunicarse el día después del despegue. De las pocas telemetría recibidas antes del apagón, surgió que yo paneles solares No estaban orientados adecuadamente hacia el sol, una circunstancia que ha agotado las baterías y evitó cualquier maniobra adicional. Después de cinco meses de intentos, la parada final llegó el 31 de julio.
¿Qué pasó después del lanzamiento?
Lunar Trailblazer se separó sobre el lanzador 48 minutos después del despeguesegún el piso. El Centro de Operaciones Caltech/IPAC en Pasadena enganchó la señal a las 20:13 de la costa este, pero el día de contacto ya se ha perdido el día. Sin una conexión bidireccional, el equipo no pudo realizar encendido de la corrección necesario para mantener la trayectoria de transferencia a la luna. Las observaciones de radar y óptica desde el suelo indicaron una rotación lenta del vehículo mientras se alejaban en el espacio profundo, un signo de que la estructura no era recuperable. La causa más probable, deducida de los datos iniciales, es la iluminación incorrecta de los paneles solares con la consiguiente descarga irreversible de los acumuladores a bordo. De ahí la imposibilidad de reactivar la radio e impartir comandos correctivos, a pesar de la participación de numerosas estaciones del mundo.
Objetivos científicos perdidos
El minisatélite del programa simplex había sido diseñado para Alta resolución para mapear el agua en la superficie lunarCuantifique la abundancia y el estado físico y siga sus variaciones con el tiempo, información crucial para la planificación de misiones robóticas y humanas en vista de una presencia estable en nuestro satélite.
A bordo había dos herramientas principales: laImágenes espectrómetro HVM desarrollado por el Laboratorio de Propulsión de Jet y el Mapeador térmico lunar de la Universidad de Oxford, financiado por la Agencia Espacial del Reino Unido. Incluso sin datos científicos, parte del trabajo fluirá hacia futuras oportunidades de vuelo, con tecnologías derivadas ya seleccionadas para nuevas herramientas. La elección de proceder con pequeñas sondas, con un contenido presupuestario y un mayor riesgo, sigue siendo un director estratégico: como señaló Nicky Fox, estas experiencias alimentan las lecciones aprendidas para reducir los riesgos en las próximas misiones que apoyarán el regreso humano a la luna.