En 2022, la NASA llevó a cabo uno de los experimentos más audaces en la historia de la exploración espacial: estrellar deliberadamente una sonda contra un asteroide. Hoy, nuevos estudios demuestran que aquel impacto no sólo modificó la órbita del pequeño cuerpo celeste impactado, sino que incluso alteró el movimiento de todo el sistema de asteroides alrededor del Sol.
Según investigadores de Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASAes la primera vez que un objeto hecho por el hombre modifica de manera mensurable la trayectoria de un cuerpo celeste en el Sistema Solar. El resultado fortalece las esperanzas de los científicos de que se puedan utilizar técnicas similares para defender la Tierra de asteroides potencialmente peligrosos en el futuro.
El impacto de la misión DART
la mision Prueba de redirección de doble asteroideconocido como DART, tenía un objetivo específico: probar si una sonda lanzada a alta velocidad podría desviar la trayectoria de un asteroideY. El objetivo elegido fue Dimorphos, una pequeña “luna” de unos 170 metros de ancho que orbita alrededor del asteroide más grande Didymos.
El sistema no representa ninguna amenaza para la Tierra, pero fue seleccionado precisamente porque es ideal para probar tecnologías de defensa planetaria. Inmediatamente después del impacto, los científicos ya habían confirmado el éxito del experimento. Los análisis iniciales habían demostrado que la colisión había acortado la órbita de Dimorphos alrededor de Didymos.
Un estudio posterior publicado en 2024 cuantificó mejor el efecto: el período orbital de Dimorphos se acortó en unos 33 minutos, mientras que su trayectoria se acercó a Didymos unos 36 metros en comparación con su posición anterior.
El movimiento alrededor del Sol también cambió.
El descubrimiento más reciente es aún más sorprendente. Los científicos descubrieron que el impacto no sólo afectó al bebé Dimorphos, sino que también alteró el movimiento de todo el sistema binario compuesto por Didymos y Dimorphos.
Los dos asteroides orbitan alrededor del Sol aproximadamente cada 770 días. Tras el impacto de la sonda DART, su velocidad orbital cambió en unos 11,7 micrómetros por segundo, lo que equivale a unos 4 centímetros por hora. Se trata de un cambio extremadamente pequeño, pero en el contexto astronómico puede tener enormes efectos a largo plazo.
Como explicó Rahil Makadia, autor principal del estudio, «con el tiempo, un cambio tan pequeño en el movimiento de un asteroide puede marcar la diferencia entre que un objeto peligroso golpee nuestro planeta o no lo alcance por completo».
El resultado representa un paso fundamental en la búsqueda de estrategias de defensa planetaria. De hecho, demuestra que la desviación cinética, o golpear un asteroide con una sonda a gran velocidad, puede ser una técnica eficaz para modificar la trayectoria de un cuerpo celeste. Con futuras misiones y observaciones más precisas, los científicos esperan perfeccionar esta tecnología.