Una revolución silenciosa llega al mundo del streaming. Allá California aprobó una ley que prohíbe anuncios ser más ruidoso que el contenido del vídeo que están interrumpiendo. Fue firmado por el gobernador Gavin Newsom y entrará en vigor el 1 de julio de 2026. El objetivo es poner fin a esos anuncios agresivamente ruidosos que destacan cuando menos lo esperas, rompiendo el equilibrio sonoro de la experiencia visual.
Cómo funciona la nueva ley
El texto legislativo, conocido como Proyecto de Ley del Senado 576, extiende la regulación existente para la televisión -la Ley CALM de 2010- también a las plataformas de streaming. La norma establece que servicios como Netflix, Hulu, YouTube y Prime Video no podrán transmitir anuncios que sean más potentes que el contenido de vídeo al que están asociados. El principio es simple: evitar fallos de audio y preservar la continuidad sonora.
La motivación de esta iniciativa es poco convencional y muy concreta: el proyecto de ley fue inspirado por un miembro del equipo de un senador, exasperado por los anuncios publicitarios repentinos que perturbaban el sueño del recién nacido. En público, el propio Newsom declaró que es hora de «reducir este inconveniente en las plataformas de streaming», señalando que la ley federal de 2010 no se aplicaba a los servicios digitales.
¿Tendrá un efecto dominó?
Esta ley podría tener un efecto dominó. Allá California tiene un peso significativo en la industria del entretenimiento, por lo que muchos observadores creen que otros estados o la propia industria podrían adoptar regulaciones similares. Las plataformas tendrán alrededor de un año para adaptarse técnicamente. Alguno operadores del sector Objetaron que los anuncios provienen de diferentes fuentes y que controlar su volumen en todas partes podría ser técnicamente complejo.
Quedan algunos aspectos por definir: quién hará cumplir la ley y qué sanciones se impondrán en caso de violaciones. Los primeros informes hablan de multas de hasta $2,500 para cada transmisión no conforme. Además, el equilibrio entre la libertad creativa de los anunciantes y la protección del usuario probablemente será un área de disputa.