El mundo de los videojuegos ha evolucionado mucho desde que aparecieron por primera vez en escena. Debido a las limitaciones de la tecnología, los primeros fueron muy básicos, con mecánicas extremadamente simples. Juegos como el “Pong” o más adelante algunos algo mas complejos como el “Arkanoid” o el “Pacman”. En cualquier caso, los videojuegos siguieron siendo básicamente coloridos medios en los que el jugador pnia a prueba su agilidad mental y sus reflejos. Pero el concepto de un medio interactivo tenia mucho más potencial. La visión de muchos desarrolladores de la época iba mucho más allá del mero pasatiempo que eran esos juegos de habilidad. Pronto, con mecánicas aun muy similares, comenzamos a ver también narrativas.

En un primer momento eran poco mas que personajes pixelados moviéndose y tratando de comunicar, muchas veces en vano, algún mensaje con sus gestos y movimientos, para en seguida dar paso a la acción. Pero esos vagos atisbos de lo que parecía querer ser una historia fueron desarrollándose y poco a poco fueron apareciendo videojuegos con auténticas tramas, en algunos casos muy complejas. Con esto se demostró que los videojuegos eran mucho más que un pasatiempo. Eran un arte. Desde entonces han sido muchos los juegos que han tenido un final muy decepcionante. Y es que por desgracia, el sector parece haberse estancado un poco en este sentido, habiendo salido algunas obras de mucha calidad pero siendo más la excepción que la norma. Sin embargo, a medida que la tecnología sigue avanzando se van abriendo nuevas posibilidades. Así pues a la vez que los videojuegos se iban convirtiendo en historias también se comenzaba a indagar de manera mucho más profunda en un concepto que al sector de los videojuegos, por su naturaleza interactiva, se le da excepcionalmente bien o al menos presenta muchas posibilidades: La inmersión.

Este concepto existe en prácticamente todos los medios. El teatro, el cine o la literatura pueden meter a espectadores y lectores dentro de la historia si se utilizan las herramientas adecuadas. Buena escenografía, un lenguaje que haga al lector ver el mundo desde el punto de vista de los personajes de la novela. De hecho cada genero tiene sus pequeños trucos, normalmente exclusivos del mismo, que ayudan en esta tarea de introducirnos en el mundo en el que se desenvuelve la historia. Pero en el caso de los videojuegos hay un punto a favor que es imposible de replicar en ningún otro medio. Al ser interactivo, el jugador puede decidir las acciones de los personajes libremente dentro del mundo y de la historia como lo podría hacer en el mundo real. Esto, a grandes rasgos significa que el jugador está realmente dentro del mundo y de la historia. Es difícil llegar a ser más inmersivo que eso.

Los videojuegos, por su naturaleza visual, han utilizado en múltiples ocasiones recursos que son comúnmente utilizados en la industria del cine, desde la utilización de las cámaras a la inclusión de bandas sonoras de gran calidad, pero el resultado realmente brilla cuando se combinan estas herramientas con aquellas que solo el mundo de los videojuegos pueden ofrecer. Un muy buen ejemplo de esto es el aclamado “Red Dead Redemption 2”. Secuela del juego del mismo nombre y también muy reconocido en el momento de su lanzamiento, “Red Dead Redemption 2” combina conceptos que llevan utilizándose en el mundo del cine y de los videojuegos desde hace años con algo que no es nuevo pero cuya implementación no ha tenido éxito hasta recientemente. Esto es la atención al detalle y la combinación de esta atención al detalle con la narrativa. Cosas como que los personajes reaccionen de forma diferente en función del aspecto del personaje principal. Así, este videojuego te permite introducirte en su pequeño mundo y disfrutar como tu decidas de esta experiencia casi cinematográfica. Ya sea cazando forajidos a tiros o disfrutando relajadamente de una partida de póker en un salón del salvaje oeste. Es lo más parecido que se puede experimentar a estar dentro un western.

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Si hubiera una ciencia basada en el código binario, sería su principal deboto. Dame juegos y circuitos y me harás feliz. Residiendo en Sevilla.

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